El año pasado había comenzado una serie de dibujos, que interrumpí al enfermar Gilda y volví a retomar a comienzos de este año. Los agrupé bajo el nombre de Shanzhai, término chino que sería equivalente a fake, falsificado. El filósofo coreano Byun-Chul
Han apunta que “al principio, el término shanzhai se refería a los teléfonos, a
falsificaciones de productos de marcas como Nokia o Samsung que se
comercializan bajo el nombre de Nokir, Samsing o Anycat”. Ahora se ha extendido
a diversos campos de la cultura: hay películas shanzhai, libros shanzhai, de
hecho, “el shanzhai abarca todos los terrenos de la vida”. El shanzhai “no se define por la discontinuidad y la creación imprevista de lo
nuevo, que rompe por completo con lo
antiguo, sino por un gusto juguetón
por el cambio, la variación, la combinación y la transformación". Mis dibujos son son
versiones cubistas –evidentes citas de la vanguardia histórica, de Picasso
(cubista y post cubista) y del cubismo irónico (y contemporáneo) de George
Condo– de retratos de mujeres chinas cuyas vestimentas (el tradicional qipao) están representadas en el estilo naturalista en el que estaban pintados los yuefenpai, los posters-almanaque típicos
de Shanghái de las décadas 20 y 30 del siglo pasado a los que ya he acudido
como fuente para mis Damas de Shanghái. Están dibujados con acrílico sobre hojas de una libreta de 21 x 14,5 cm.
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